Los Fantasmas que Gobiernan: El Uso del Enemigo Histórico como Licencia para Reprimir el Presente
Invocar el peligro de un pasado ya derrotado es una de las operaciones retóricas más antiguas del autoritarismo. En América Latina, varios gobiernos han perfeccionado esta técnica hasta convertirla en política de Estado: el espectro del enemigo histórico justifica la censura, la persecución de disidentes y la concentración del poder, todo bajo el manto de una defensa que nadie pidió contra una amenaza que ya no existe.